Lo que se pierde de un Informe Anual al transformarlo en video
Un informe anual se redacta para ser irrefutable, mientras que un video debe ser atractivo. Ambos objetivos son opuestos. El informe contiene cientos de cifras, cada una con sus matices; el video puede presentar solo cinco, sin matices, y estas aclaraciones deben estar accesibles para el espectador.
Esta disyuntiva es una cuestión de divulgación antes que creativa, por lo que muchos videos terminan siendo un montaje sin cifras. La versión efectiva selecciona un número reducido de datos que pueden presentarse de forma clara y enlaza al informe para el resto. Se omite intencionadamente de la pantalla todo aquello que no esté ya en el informe publicado: declaraciones prospectivas, cifras no divulgadas y comentarios que no hayan pasado por la misma revisión, ya que esto generaría un problema de divulgación que el video no puede abordar.
El año se condensa en siete escenas: una que aborda la pregunta clave del año, tres con cifras que no requieren matices, una sobre lo que no salió según lo previsto, otra sobre las prioridades para el año entrante y una última que remite al informe completo.

