Por qué un dispositivo médico no se puede simplemente parchear
Un dispositivo médico conectado no puede simplemente parchearse porque su software forma parte de un producto regulado. Modificarlo puede requerir que el fabricante lo revalide, y un hospital que parchea un dispositivo unilateralmente puede anular el soporte o la certificación. El resultado es un equipo que ejecuta software con vulnerabilidades conocidas durante años, de forma legítima.
Esta limitación explica por qué la estrategia de mitigación en este ámbito no se parece en nada a la utilizada para los ordenadores portátiles. El dispositivo no se puede reparar, por lo que la red que lo rodea debe cambiar, y cada control debe elegirse sin interrumpir un flujo de trabajo clínico del que dependen las personas. Lo único que hay que ocultar son los detalles a nivel de dispositivo: los números de modelo, las versiones de firmware y las unidades que se sabe que no están parcheadas, ya que formarían una lista de objetivos si se publicaran.
La plantilla lo explica en siete escenas: una sobre por qué el dispositivo está 'congelado', otra sobre lo que un atacante obtiene al acceder a él, dos sobre segmentación y control de las comunicaciones, una sobre monitorización en lugar de parcheo, una sobre lo que el personal clínico debe y no debe hacer, y una sobre las preguntas que hay que hacer antes de comprar el siguiente dispositivo.

