¿Qué le dicen las luces de pista al piloto?
La iluminación del aeródromo es un instrumento codificado por colores que se lee desde el aire. Las luces de borde blancas se vuelven ámbar en los últimos seiscientos metros; las luces de eje central alternan rojo y blanco en los últimos novecientos metros y se vuelven rojas fijas en los últimos trescientos; el verde marca el inicio de la pista, el rojo su final. Nada de lo que hay ahí es decorativo.
Entendida así, la iluminación no es un sistema para memorizar, sino una cuenta regresiva que le indica al piloto cuánta pista le queda sin necesidad de mirar dentro de la cabina. Los alumnos a quienes se les enseñan los colores como una lista los olvidan; los alumnos a quienes se les enseñan como distancia restante, no. Se ha omitido deliberadamente cualquier cosa que pudiera confundirse con autoridad operativa: mínimos de aproximación, procedimientos específicos del aeródromo y cualquier cifra que un piloto pudiera volar, todo eso pertenece al AIP y el manual de operaciones, no a un explicador de formación.
La plantilla divide el tema en nueve escenas: una que establece el punto de vista de la aproximación, cuatro que abordan los grupos de luces en el orden en que un piloto los encuentra, una sobre el indicador de pendiente de aproximación y lo que significan dos rojas y dos blancas, una sobre cómo cambia la imagen en baja visibilidad, una sobre los colores de las calles de rodaje y por qué difieren, y una sobre cómo se ve una falla parcial de la iluminación.

