¿Qué se considera una central eléctrica virtual?
Una central eléctrica virtual no es un edificio. Es un conjunto de baterías domésticas, sistemas solares, calentadores de agua y cargadores de vehículos eléctricos, coordinados por software para que miles de pequeños ajustes actúen como un gran generador. Unas pocas miles de viviendas inscritas pueden mover decenas de megavatios en segundos tras una señal de la red.
Eso es lo suficientemente rápido como para reemplazar la generación que de otro modo estaría en espera. La palabra «virtual» es donde la explicación suele generar confusión. Los hogares la entienden como algo abstracto o provisional, cuando lo que se describe es completamente físico y está en su propio garaje. El enfoque útil no es el de la red, es el suyo: se le pide a algo que ya posee que funcione en un momento ligeramente diferente, y se le paga por esa flexibilidad. Se excluyen a propósito los mecanismos de mercado —intervalos de liquidación, precios de despacho y categorías de servicios auxiliares—, ya que son la razón de la existencia del programa, no la razón por la que alguien se une a él.
Esta plantilla cubre el concepto en ocho escenas: dos que definen el conjunto frente a una central eléctrica convencional, dos que siguen un evento de despacho a través de una única vivienda inscrita, dos sobre lo que el hogar controla y puede anular, una sobre cómo se calcula el pago y una sobre la inscripción.

