¿Qué hace que un video sea accesible y para quién?
Un video accesible no es una sola característica, sino varias, cada una sirviendo a una persona diferente. Los subtítulos sirven a alguien que no puede escuchar el audio; la descripción de audio sirve a alguien que no puede ver la pantalla; un contraste suficiente y un reproductor operable con teclado sirven a personas a las que las dos primeras no llegan. Cumplir un requisito no es cumplir el estándar.
Los equipos de contenido suelen añadir subtítulos, dan el trabajo por terminado y se sorprenden con una auditoría. La brecha no es el esfuerzo, sino el alcance: cada requisito aborda una barrera distinta, y cubrir tres de cuatro deja al cuarto grupo sin acceso al contenido. Lo que pertenece al archivo, más que a los fotogramas, son los hallazgos de auditoría y los pendientes de remediación: identifican qué propiedades fallan actualmente y son el material que un reclamante más desearía tener.
La plantilla lo cubre en nueve escenas: una sobre las cuatro barreras y a quién afecta cada una, dos sobre subtítulos y qué distingue a los utilizables de los automáticos, dos sobre descripción de audio y cuándo es necesaria, una sobre contraste y tamaño de texto, una sobre controles del reproductor y operación con teclado, una sobre las comprobaciones a realizar antes de publicar, y una sobre la documentación de lo realizado.

