¿Qué hace que un código QR sea peligroso?
Un código QR es un enlace que nadie puede leer antes de abrirlo. La amenaza no es el código, sino la falta de vista previa: una pegatina colocada sobre un código legítimo en un parquímetro, un cartel o una factura impresa envía a quien lo escanea a la página de inicio de sesión de un atacante, generalmente en un teléfono personal que está fuera de los filtros y controles de dispositivos de la organización.
Ese último detalle es lo que convierte esto en un problema laboral, no de consumo. Los enlaces de correo electrónico pasan por una puerta de enlace que puede reescribirlos y verificarlos; un código escaneado de una pared no lo hace, y el teléfono en el que se abre a menudo no está gestionado. Se excluye a propósito cualquier código malicioso funcional: un ejemplo escaneable, incluso una captura de pantalla del mismo, se reutiliza en el momento en que el video circula fuera de la audiencia prevista.
La secuencia se desarrolla en seis escenas: una sobre por qué un código no puede ser inspeccionado, dos sobre los tres lugares donde los empleados realmente encuentran códigos maliciosos, una sobre las verificaciones que aún funcionan antes de introducir credenciales, una sobre qué hacer después de escanear algo sospechoso, y una sobre cómo reportarlo.

